Sexagenarias mochileras


Mujer de la tercera edad viajando de mochilera nos cuenta su experiencia y nos hace vivir una extraordinaria aventura por Europa.

Con la ilusión de una adolescente, comenzamos mi amiga y yo con la planificación de nuestra aventura por Europa.

En contra de lo que muchos pueden pensar, nuestra edad no nos iba a condicionar el tipo de viaje que queríamos hacer y experimentar. No queríamos vernos encorsetadas a viajes organizados o expuestas a los horarios y visitas que una agencia te tiene planificados. Por todo ello, y a pesar del que dirán, nos aventuramos a organizar nuestro propio viaje por Europa.

A diferencia de la gente joven, nosotras ya nos encontramos en nuestra 3era juventud, y por ello, con tiempo más que suficiente para que nuestra planificación fuera minuciosa, detallada y con antelación. En contrapartida, nuestra situación hace que nuestros recursos para el viaje fueran limitados, no así mis pretensiones.

La primera de las decisiones fue la compra de nuestros boletos, que por eso de los recursos escogimos una de esas aerolíneas de bajo coste. A pesar de no pensarlo en un principio, este paso, condicionó todo nuestro viaje y el que automáticamente nos convirtiéramos en “mochileras”, ¡¡¡ya que el peso máximo que podíamos llevar con nosotras era de 8 kg!!!

Mujer de tercera edad viajando
Mujer de tercera edad viajando

Los siguientes pasos se fueron sucediendo tras esta decisión: comprar una maleta pequeña y ligera, ir pensando qué ropa llevar para no ocupar mucho espacio, el calzado, nos convertimos, sin quererlo, en expertas del “espacio”.

Con el pasar de los días, el plan se fue armando. Con temor, por la falta de experiencia en este tipo de viajes, pero con mucha ilusión, fuimos compramos los vuelos internos, reservamos algunos de nuestros hospedajes y algunas de las entradas de las actividades que siempre quisimos hacer.

Por supuesto, con el fin de hacer rendir nuestros recursos, nuestros hospedajes siempre fueron modestos, nada de hoteles. Por ello, nuestras estancias se repartieron entre hostales y Airbnb. Adelantaros que los resultados fueron diversos, desde dormir con nuestras propias mochilas hasta sentirnos en auténticos hoteles 5 estrellas.

Mujer de tercera edad viajando
Mujer de tercera edad viajando

El pasar de los días nos llevó hasta nuestro comienzo, encontrándome en la puerta de embarque, con mi mochila (que en realidad era una pequeña maleta de mano), con el temor de lo desconocido, la inquietud del idioma y repleta de ganas y emoción por la aventura, que a la postre, sería una de las aventuras de mi vida.

Continuara…

Para todo un buen travellover

Texto y fotografías: Alejandra Rubio

Revista de Gastronomía y viajes
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