Segunda parte de sexagenarias mochileras


Sexagenarias mochileras, la segunda parte de este increíble viaje a Europa realizado por mujer de la tercera edad.

La aventura inició en Madrid, la emoción me invadía.

Desde el principio de nuestra aventura, queríamos sentirnos integradas a cada lugar que visitáramos. Por ello, al desembarcar buscamos el primer sitio para vivir como auténticas madrileñas, el Barrio de Lavapiés, con aspecto céntrico y coloquial.

Gracias al “Bar de la Peña”, que se encontraba a un costado de la casa de Airbnb que rentamos en Madrid, di uno de mis primeros pasos en dicho acercamiento al lugar…me volví aficionada a las tostadas de tomate con aceite de oliva y café con leche para desayunar.

Sexagenarias mochileras
Sexagenarias mochileras

En nuestro itinerario de visitas por esta ciudad incluimos los Museos del Prado y Reyna Sofía, paseos en el autobús turístico, visitas frecuentes a diferentes partes del Centro de la ciudad, la Gran Via, Puerta de Alcalá y Puerta del Sol y el Parque del Retiro. Todo nos encantó.

Durante esta parada, incluimos la visita a Toledo. Bellísima ciudad colonial, donde pasamos un día maravilloso, haciendo recorridos internos de tren turístico.

Nuestra siguiente parada en Europa fue Barcelona, la tierra de mi amado Serrat.

Sexagenarias mochileras
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En esta ciudad también elegimos hospedarnos con una chica del lugar, la cual nos hizo conocer un punto clave para todo nuestros siguientes viajes el “walking free tour”.

Son recorridos a pie, que normalmente comienzan en los centros de las ciudades y no tienen un costo fijo, únicamente lo que desees dar al final. Por medio de ellos puedes conocer sitios emblemáticos y especiales de los lugares que visitas, así como anécdotas o historias de los mismos.

Nosotras conocimos por medio de  un free tour el Barrio Gótico, la Barceloneta y las Ramblas.

Nos encantó conocer estos espacios caminando y con tan amenas explicaciones. Por supuesto, no podían faltar los sitios de Gaudí y el encuentro especial con el Mediterráneo.

Como tercer aterrizaje llegamos a Amsterdam, ahí tuvimos una gran ventaja, mi querida prima y su gran hospitalidad.

Sexagenarias mochileras
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No podía creer que tan distinta es esta ciudad a lo que conocía, tantas bicicletas, trenes, motocicletas, autobuses, diversidad de personas y nacionalidades, así como una educación civil completamente diferente.

Conocimos el museo de Vang Gogh, el Barrio de las Veginas, el Barrio Judío, El Dam, Molinos de Viento, entre otros muchos sitios.

La aventura seguía para nosotras, con nuestra pequeña maleta, y cómo era de suponerse, en este entonces, ya habíamos necesitado lavar ropa para continuar.

Nos faltaba mucho por recorrer, nuestro ánimo no podía caer y nuestra capacidad adaptativa estaba a flor de piel.

Sexagenarias mochileras
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Amé auto demostrarnos, que aún tenemos la capacidad de asombro y que nuestros ojos tenían que mantenerse bien abierto para no perdernos ningún instante o detalle, ya que esto era sólo el principio de nuestro mes como mochileras en Europa.

Para todo buen travellover

Texto y fotografía: Alejandra Rubio

Revista de gastronomía y viajes
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